Es una realidad que hay situaciones que nos hacen vivir momentos tan tensos que nos terminan dejando sin ánimo para poder seguir adelante. Ante esta situación nos preguntamos: ¿tendrá sentido tanto esfuerzo? Quizás en ese dolor has derramado muchas lágrimas ante Dios, pidiéndole su ayuda.
Por eso hoy quiero recordarte la promesa que dice que aunque sembraste con lágrimas cosecharás con regocijo. Ya no pongas tu mirada en la tristeza de tu siembra sino en la gran cosecha de gozo que se aproxima a tu vida. Es hora que te seques las lagrimas y sonrías porque Dios tiene control de todo y aunque no lo pareciere, nada se escapa de sus manos. Sin duda alguna Él está preparando tu gran recompensa.

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