En Japón, los cultivadores siembran las semillas del bambú y durante siete años la cuidan, la abonan, la riegan constantemente y esperan pacientemente a que crezca.
El bambú japonés es una prueba a la paciencia porque cualquier agricultor inexperto podría pensar que la semilla es infértil ya que lleva mucho tiempo en dar fruto.
Lo que en realidad ocurre es que durante los primeros siete años, la semilla desarrolla un sistema de raíces para sostener su tronco.
Así como en el proceso de crecimiento del bambú, en la vida es frustrante cuando estamos frente a situaciones en las que aparentemente no sucede nada, pero en realidad es Dios que permite que estemos madurando, aprendiendo y preparándonos para el triunfo. Se paciente en la espera.
Recuerda, Dios tiene hoy una bendición especial para ti.