Día a día vemos como familias enteras han sido víctimas de tragedias y desgracias como adicciones, enfermedades, pobreza, accidentes violentos y divorcios, es decir, situaciones negativas que se repiten en una familia y su descendencia y que muchos llaman maldición.

La bendición de Dios para ti es saber que Cristo nos liberó de toda maldición y sólo depende de ti y de mí apoderarnos de este beneficio a través de la confesión de nuestros labios. Así que anula con tu boca toda maldición y declara que eres libre de ella, en el nombre de Jesús.

Padre Celestial, yo oro y declaro que ningún mal sobrevendrá a todos aquellos que hoy escuchan mi voz, creen y declaran tu Santa Palabra. Recuerda también que hoy Dios tiene una bendición especial para ti.