Vivimos en un mundo donde las lealtades se rompen de manera muy fácil. El anhelo desmedido por hacer prevalecer nuestros intereses personales por encima de los demás, la falta de compromiso con el prójimo, traiciones entre personas que se hacían llamar amigos; y sin mencionar la infidelidad en el matrimonio.

En medio de un mundo que sufre por estas constantes deslealtades es un bálsamo a nuestro corazón saber que nuestro Padre Celestial no actúa así. ¡Fiel es Dios!, más allá de toda nuestra comprensión, al punto que permanece fiel aún cuando en nuestros más oscuros momentos, seamos nosotros quienes hemos querido soltar su tierna mano. Pero lo bueno de todo esto es que Él permanecerá fiel, con cada uno de nosotros por toda la eternidad.

Recuerda, Dios tiene hoy una bendición especial para ti.