Nuestros motivos están equivocados si es que pensamos que si oramos, leemos la Biblia o vamos a la iglesia es para complacer a Dios o para que Él no esté enojado con nosotros. Esto no debería ser así, nosotros somos los más beneficiados cuando oramos y pasamos tiempo con él.
Cada vez que buscamos de nuestro Padre Celestial nuestra mente y espíritu son renovados, recobramos nuestras fuerzas, encontramos paz y felicidad.
Todo lo que Dios nos pide que hagamos, lo hace para que seamos bendecidos. Él no nos pide que busquemos de su presencia porque él necesite de nosotros, más bien nosotros necesitamos de Él. Está en nuestras manos encontrar la felicidad de cada día.
Hoy, Dios tiene hoy una bendición especial para ti.