Sin lugar a dudas has sentido que mientras más grandes son tus problemas, Dios parece estar más lejano y distante. En tu hora más oscura, quizás sientas que Dios te ha abandonado. En esos momentos, cuando parece que Dios está ausente, no confíes en tus emociones; confía en la promesa de que él nunca te dejará.

Y es que cuestionar a Dios en los momentos más difíciles es lo más común, pero la mayoría de las veces somos nosotros los que nos alejamos de él. Dios nunca nos abandona. A veces permanece en silencio porque nos está observando, analizando si dudamos de él o no. En esos momentos duros Dios está transformando nuestro carácter y preparando nuestra victoria. En los momentos difíciles nunca dudes de la presencia de Dios.

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