Tener el deseo de superación y alcanzar todos los planes que nos proponemos es lo que llamamos “ambición beneficiosa”. Pero cuando éste deseo se vuelve obsesivo provoca en nosotros la “ambición perjudicial”. A continuación te compartiré varios puntos que te ayudarán a detectar qué tipo de ambición tienes…

-Si tu ambición hace que sacrifiques tu fidelidad y devoción a Dios, ésta es perjudicial.

-El esforzarte para alcanzar tus deseos, sin importar cuanto afectas a tu prójimo te traerá trágicas consecuencias.

-Si persigues tus metas con humildad, dispuesto a servir a los demás, Dios te honrará y tu ambición te traerá grandes beneficios.

-Para alcanzar las ambiciones que Dios te ha dado, mantente enfocado en él y aprovecha cada oportunidad que se te presente.

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