Jesús pasó sus días en esta tierra haciendo el bien a las personas. Él ayudó y animó a todos adondequiera que iba. Incluso lo hizo sabiendo que algunos de ellos lo iban a crucificar. Hasta su último suspiro amó y perdonó.

Nosotros los seguidores de Jesús también estamos llamados a ser de bendición a los demás de la misma manera en que Jesús lo hizo, sin importar el mal que nos hayan causado. Si alguien te ha traicionado, te ha maltratado, ámalo, perdónalo y sobre todo bendícelo, ayúdalo.
Dios te ha dado la fortaleza, la capacidad y el poder para llevar a cabo obras maravillosas con tu prójimo. Haz el bien todo el día, todo el tiempo y serás recompensado.

Dios tiene hoy una bendición para ti.